Los gatos no son amigos por naturaleza. Debemos tenerlo en cuenta.

Los gatos que se ven por primera vez son enemigos por naturaleza. Tienen dientes y garras afilados, más que suficientes para herir de gravedad a su adversario.

En la naturaleza, los gatos no se necesitan entre sí para sobrevivir ni han evolucionado como animales de grupo. Esto no significa que no puedan formar fuertes amistades con otros gatos, pero solo pueden surgir bajo condiciones estrictas, como un entorno optimizado con suficientes puntos de comida y escondites, y una introducción muy lenta y gradual entre gatos que no han crecido juntos.

TIP 1 - Los gatos quieren hacerlo todo solos

Asegúrate de que tus gatos puedan hacerlo todo solos en casa. Esto significa que todos sus recursos esenciales - comida, agua, areneros, lugares para dormir, rascadores, alturas, cajas-refugio, etc. - estén suficientemente repartidos por la casa, para que puedan elegir su territorio sin tener que cruzarse con los demás gatos.

Cuando organizas tu casa así, creas la mejor situación para que tus gatos se toleren e incluso lleguen a ser amigos, simplemente porque hay suficiente para todos. Una sensación de abundancia genera seguridad y control, mientras que una sensación de escasez produce justo el efecto contrario.

TIP 2 - Nunca juntes sin más a dos gatos

Desde hace muchos años circulan consejos muy equivocados, como « mete a tus gatos juntos en un transportín y deja que lo resuelvan », o « deja que se peleen y así aprenderán cuál es su lugar ». Estas son las razones por las que es tan erróneo.

Los gatos son cazadores solitarios por naturaleza y no cuentan con un amplio repertorio de señales de comunicación social ni de conductas de reconciliación. En la naturaleza simplemente se evitan, no se piden perdón y no hacen las paces después de una pelea.

Las investigaciones científicas muestran que las colonias de gatos salvajes están formadas por hembras emparentadas que se reúnen para cuidar juntas de las crías.

A menudo juntamos gatos que no están emparentados, que están esterilizados y que nunca se han elegido de forma natural. Por eso debemos ser especialmente cuidadosos durante la introducción.

TIP 3 - Preséntalos mediante el entrenamiento

Llegar a casa con un gato nuevo es una situación enormemente amenazante para ambas partes, así que nunca debes llegar y soltar al gato nuevo del transportín en medio del salón, algo que por desgracia ocurre muy a menudo.

Lo entendemos: no puedes esperar a que tu gato conozca a su nuevo compañero, pero aquí tienes que mantenerte firme de verdad: mantén al gato nuevo separado, amplía el entorno con varios recursos esenciales, asegúrate de que el gato nuevo pueda explorar por completo su nuevo espacio sin contacto con el gato residente, y comienza la introducción gradual solo cuando ambos gatos estén totalmente tranquilos.

TIP 4 - Evita que gatos desconocidos miren hacia dentro

Los gatos desconocidos que miran hacia el interior de la casa, a menudo por ventanas que llegan hasta el suelo, son una de las mayores causas de marcaje con orina y de conducta ansiosa en casa. A veces va incluso más lejos, y algunos gatos ajenos logran entrar por la gatera para aterrorizar a los gatos residentes en su propia casa. Eso es directamente traumático.

Mirarse fijamente y sostener el contacto visual es sumamente amenazante para los gatos y debe evitarse en todo momento. El mejor truco es cubrir los 60 cm inferiores de las ventanas que llegan al suelo (el ancho del rollo) con lámina translúcida. Así los gatos siempre se sienten seguros al moverse por la casa.

Por supuesto, aún pueden mirar hacia fuera, pero solo desde una altura, ya no a la altura de los ojos. Coloca, por ejemplo, rascadores, árboles para gatos, mesas y sofás delante de la ventana, para obligarlos a subir cuando quieran mirar afuera. Al mirar hacia fuera desde una altura, las posibles amenazas les parecen menos amenazantes.