CONSEJO 1
Acude al veterinario ante la más mínima duda o el más mínimo cambio en el comportamiento de tu gato.
Un gato no mostrará claramente el dolor o la enfermedad, sino que presentará un comportamiento (repentinamente) diferente o inusual, como jugar menos, beber más, comer menos/más/nada, esconderse más, volverse agresivo, rociar, orinar fuera del arenero, bufar a otros gatos, arañar más, etc.
CONSEJO 2
Si sospechas que tu gato tiene dolor o se siente mal y el veterinario no encuentra ninguna causa, es posible administrar un analgésico preventivo para ver si esto tiene un efecto en el comportamiento de tu gato. Coméntalo con tu veterinario.
CONSEJO 3
Un examen físico no es suficiente para determinar si tu gato está enfermo o tiene dolor. Pide también al veterinario un análisis de sangre y orina, y posiblemente una ecografía adicional. Solo entonces se podrá determinar si algo le pasa a tu gato.
CONSEJO 4
Consigue una báscula para bebés y pesa a tu gato cada semana dándole una golosina sobre la báscula. Anota su peso en una libreta. Un gato que pierde o gana peso, aunque sean solo 100 gramos, debe ser examinado por un veterinario y recibir un plan de acción en consecuencia.


2. La seguridad ante todo